octubre 24, 2009

Viacrucis

Supuestamente sólo llevamos las cosas con la que podemos cargar, lo que comunmente le llaman "la cruz", pero bueno, el punto de este post es por toooodo el recorrido que se avienta uno con la cruz, uno azota, se levanta, lo azotan, se levanta, se azota, se levanta, y ahí anda uno todo maltratado, desgarrado, y más sucio que de costumbre por andar con el rostro en el suelo, en ocasiones nos facilita el camino si vamos cuesta abajo, ahí va uno agarrando velocidad y con una facilidad digna del aire (pero ojo, que cualquier paso en falso te conduce imprescindible a una dolorosa, y por supuesto tormentosa caída), pero aaah como batalla uno cuando va cuesta arriba, suda la gota gorda, vas despacio, en espera de encontrarte con la cima, pero pues ahí vas, en ocasiones uno se detiene y descarga la cruz y hasta se llega a sentar sobre ella para descansar, y como pesa cuando uno se decide a seguir y tiene que cargársela de nuevo ¬¬.
Mi conclusión es (ahaha), que uno es quien decide lo que se echa en sobre la espalda y que cargará en su vida, a uno le toca lo que decide.

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