julio 24, 2009

con el pollo luego me da hambre

me gusta el silencio, es tan tranquilo, es calma. a veces me gustaría poder silenciar la realidad, ensordecerme y sólo observar el movimiento, las bocas, escuchar las palabras mudas que nunca entenderían mis oídos. silencio tal que escucharía el vacío, después de tener por un rato ese zumbido que deja al principio el silencio.
quietud tal que me llene los oídos de nada.
porque me gusta escuchar, no oir. escucharía todo aquello que tuviera algo que decirme, tu voz, el agua, el aire, la música, me gusta disfrutar las sensaciones que estos sonidos produce, ese cosquilleo en el cerebro.

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